Todo empieza cuando termina mi última relación amorosa, estaba devastado.
Cuando estábamos hablando para terminar le dije que ésta vez sería la última que nos veríamos, como siempre no cumplí ya que al año después nos volvimos a encontrar pero no de forma amorosa, sino que para hablar y "cerrar" el ciclo de autodestrucción y malas decisiones que había tomado a lo largo de ese año.
Hablamos de mucho y a la vez de muy poco, sentados en el pórtico de la casa, hablamos de cosas que habían pasado durante nuestro noviazgo, cerramos el ciclo, por fin pude sentir que ya había pasado esa historia. Era como una película que se repetía una y otra vez sin poder parar de reproducir.
Después de un año y medio conocí a un chico, lindo, tierno, amoroso conmigo, educado, preocupado, tenía detalles que nunca nadie antes me habían hecho, como por ejemplo, esperarme con un chocolate o una flor.
Debo decir que yo nunca he esperado ningún gesto así de nadie y él fue el primero que tuvo esos pequeños detalles conmigo pero poco a poco me daría cuenta que me estaba sumergiendo en una relación más destructiva que la anterior.
Lo conocí en el trabajo pero para ser más específico, lo conocí en una aplicación de "citas" gay, una aplicación de un ícono amarillo, creo que sí eres gay ya sabes de qué aplicación estoy hablando. Hablamos un par de días por ahí, luego de ello tomamos la determinación de conocernos en persona pero nuestros turnos no coincidían hasta que por fin coincidieron, creo que yo tomé esa sentencia. Al poco tiempo comenzamos una conexión amorosa, todo era bello, como ya dije, tenía detalles conmigo que lo hacían importante en ese momento.
Lo primero mal que noté fue cuando yo no le respondía los mensajes de WhatsApp de inmediato. Me reclamaba, me decía que yo era más importante que cualquier otra cosa, yo no podía responder, era obvio que estaba ocupado, luego eran las llamadas cuando estaba trabajando, él peleaba conmigo pero yo no con él, se desquitaba con insultos sutiles pero lo último que pasó fue que llegó al punto de golpearme. Yo lo dejaba creía que era algo normal, hasta que llegó al punto de hacerlo en la calle, con eso dije basta, no más.
Cuando estábamos hablando para terminar le dije que ésta vez sería la última que nos veríamos, como siempre no cumplí ya que al año después nos volvimos a encontrar pero no de forma amorosa, sino que para hablar y "cerrar" el ciclo de autodestrucción y malas decisiones que había tomado a lo largo de ese año.
Hablamos de mucho y a la vez de muy poco, sentados en el pórtico de la casa, hablamos de cosas que habían pasado durante nuestro noviazgo, cerramos el ciclo, por fin pude sentir que ya había pasado esa historia. Era como una película que se repetía una y otra vez sin poder parar de reproducir.
Después de un año y medio conocí a un chico, lindo, tierno, amoroso conmigo, educado, preocupado, tenía detalles que nunca nadie antes me habían hecho, como por ejemplo, esperarme con un chocolate o una flor.
Debo decir que yo nunca he esperado ningún gesto así de nadie y él fue el primero que tuvo esos pequeños detalles conmigo pero poco a poco me daría cuenta que me estaba sumergiendo en una relación más destructiva que la anterior.
Lo conocí en el trabajo pero para ser más específico, lo conocí en una aplicación de "citas" gay, una aplicación de un ícono amarillo, creo que sí eres gay ya sabes de qué aplicación estoy hablando. Hablamos un par de días por ahí, luego de ello tomamos la determinación de conocernos en persona pero nuestros turnos no coincidían hasta que por fin coincidieron, creo que yo tomé esa sentencia. Al poco tiempo comenzamos una conexión amorosa, todo era bello, como ya dije, tenía detalles conmigo que lo hacían importante en ese momento.
Lo primero mal que noté fue cuando yo no le respondía los mensajes de WhatsApp de inmediato. Me reclamaba, me decía que yo era más importante que cualquier otra cosa, yo no podía responder, era obvio que estaba ocupado, luego eran las llamadas cuando estaba trabajando, él peleaba conmigo pero yo no con él, se desquitaba con insultos sutiles pero lo último que pasó fue que llegó al punto de golpearme. Yo lo dejaba creía que era algo normal, hasta que llegó al punto de hacerlo en la calle, con eso dije basta, no más.
Comentarios
Publicar un comentario